Cada parada del recorrido, con su duración orientativa y su fotografía correspondiente.
Bienvenido a China. Recepción en el aeropuerto de Pekín por su guía de habla hispana y traslado privado al hotel. El resto del día queda libre para descansar y adaptarse al huso horario (7 horas de diferencia con España) — el viaje empieza mañana, con las pilas cargadas.

El corazón simbólico de la China moderna. Con sus 440.000 m² de granito pulido, es la plaza pública más grande del mundo y el escenario de algunos de los momentos más decisivos de la historia contemporánea del país. Frente a usted, el Monumento a los Héroes del Pueblo; al fondo, el solemne Mausoleo del Presidente Mao — pasado y presente conviviendo en un mismo espacio.

La mayor colección de arquitectura de madera antigua conservada en el planeta. Durante casi 500 años, 24 emperadores gobernaron el imperio más grande del mundo desde este recinto amurallado de casi 1.000 edificios. Cruzaremos la Puerta Meridiana como antaño lo hacían ministros y mandatarios, recorreremos los tres grandes salones del eje central —Taihe, Zhonghe y Baohe— y terminaremos el paseo entre los estanques y pabellones del Jardín Imperial.

Casi 850 metros de historia viva: fue la ruta que los emperadores Ming utilizaban para dirigirse a rendir culto en el Templo del Cielo. Hoy conserva ese mismo trazado, convertida en una de las arterias comerciales más animadas y fotogénicas de Pekín — el momento perfecto para probar la gastronomía callejera pekinesa por cuenta propia.

Considerado la máxima expresión de la jardinería imperial china. Diseñado tomando como inspiración el mítico Lago del Oeste de Hangzhou, este “Museo del Jardín Imperial” combina la Colina de la Longevidad y el Lago Kunming en un paisaje donde cada pabellón, puente y terraza fue colocado deliberadamente para recrear un paraíso terrenal a las puertas de la capital.

Conocido en su día como el “Jardín de los Jardines”, fue el refugio estival donde los emperadores Qing escapaban del calor de Pekín y gobernaban el imperio entre fuentes y pabellones de inspiración europea. En 1860 fue arrasado durante la invasión anglo-francesa; hoy, las ruinas de mármol de la Gran Fuente (Dashuifa) son un testimonio silencioso de aquel capítulo de la historia de China.

Una calle comercial con siglos de vida propia conduce hasta la residencia principesca más grande jamás conservada en China: perteneció primero al todopoderoso funcionario Heshen y después al Príncipe Gong, dando origen a un dicho muy conocido en Pekín: “una Mansión del Príncipe Gong resume media historia de la dinastía Qing”.

Caminar sobre uno de los tramos mejor conservados de la Gran Muralla Ming es enfrentarse cara a cara con una de las mayores hazañas de ingeniería de la humanidad. Serpenteando entre montañas, sus torres de vigilancia cuentan siglos de defensa de la capital imperial — y las vistas desde lo alto son, sencillamente, inolvidables.

El lugar donde, durante 500 años, los emperadores de China rindieron homenaje al Cielo y rogaron por buenas cosechas para su pueblo. El Salón de la Oración por las Buenas Cosechas, con su tejado triple de tejas azules, es una de las imágenes más reconocibles de todo el país.
Rumbo a Xi'an, antigua capital imperial y punto de partida de la Ruta de la Seda — la ciudad donde caravanas cargadas de sedas y especias iniciaban su viaje de miles de kilómetros hacia Occidente. Recepción por guía local de habla hispana.

Un recorrido de miles de años en un solo lugar: el museo convive con la milenaria Pagoda del Pequeño Ganso Salvaje y el Templo Jianfu, entre jardines tradicionales que devuelven a Xi'an su papel como capital de trece dinastías chinas.

El corazón geográfico y simbólico de la Xi'an histórica, donde la Torre de la Campana y la Torre del Tambor marcaban antaño el ritmo de la vida en la ciudad: al amanecer sonaba la campana, al atardecer el tambor.

La muralla urbana Ming mejor conservada de toda China: 13,74 km de fortificaciones casi intactas que envuelven el centro histórico como un anillo de piedra. Pasear —o pedalear, opcional— sobre ella ofrece una de las panorámicas más evocadoras de la antigua capital imperial.

Al caer la noche, esta zona a los pies de la Gran Pagoda del Ganso Salvaje se transforma en un viaje en el tiempo hasta el esplendor de la dinastía Tang, con luces, esculturas y representaciones que recrean la época en que Xi'an —entonces Chang'an— era la ciudad más cosmopolita del planeta.

Conocida como “la montaña más peligrosa y legendaria bajo el cielo”, el Monte Hua es una de las Cinco Grandes Montañas Sagradas de China. Ascenderemos en teleférico hasta el Pico Norte para contemplar, sin esfuerzo físico, algunos de los acantilados y paisajes más espectaculares del país.

Un mismo espacio reúne los tres grandes sabores de Shaanxi —norte, centro y sur— junto con representaciones en vivo de patrimonio inmaterial: narradores tradicionales, teatro de marionetas de hilo y la característica Ópera Qin.

La octava maravilla del mundo, según la célebre expresión con la que se popularizó tras su descubrimiento en 1974. Más de dos mil años bajo tierra, este ejército de miles de soldados, caballos y carros de tamaño real fue creado para proteger en la eternidad al primer emperador de China, Qin Shi Huang. Ningún rostro es idéntico a otro.

El barrio gastronómico más animado de Xi'an, testimonio vivo de siglos de convivencia entre la cultura Hui musulmana y la tradición china. Roujiamo, Liangpi, Yangrou Paomo... cada esquina es una nueva tentación culinaria.
De la Xi'an milenaria a la Shanghái más cosmopolita: dos caras de una misma China que sigue sorprendiendo por su contraste.

1,5 km de paseo junto al río Huangpu donde 52 edificios históricos de estilos gótico, románico y barroco conviven frente a los rascacielos futuristas de Pudong — entre ellos la Torre de la Perla Oriental y la Torre de Shanghái. Pocos lugares en el mundo resumen mejor el contraste entre la China de ayer y la de mañana.

El único barco monumental de Louis Vuitton en el mundo: una estructura escultórica que reinterpreta los icónicos baúles de viaje de la maison en clave arquitectónica, instalada en pleno corazón comercial de Shanghái.
Uno de los rincones más tradicionales de Shanghái, donde comercios centenarios y arquitectura clásica conviven con el bullicio de una de las zonas gastronómicas más animadas de la ciudad.

Más de 400 años de historia en un jardín privado de estilo Jiangnan, construido por un funcionario Ming como regalo para sus padres. Su nombre significa “jardín de la felicidad y la tranquilidad” — y basta pasear entre sus estanques y rocas ornamentales para entender por qué.

La Shanghái más elegante y menos conocida: calles flanqueadas por plátanos, antiguas mansiones europeas y cafés con encanto, en un barrio que representa el estilo “Haipai” — la fusión única entre la cultura local y la influencia internacional que define el alma de la ciudad.

Uno de los edificios más altos del mundo regala, desde su mirador, una vista de 360º sobre toda la ciudad. Al atardecer, el espectáculo es doble: la puesta de sol y el instante en que Shanghái se enciende con millones de luces.
Traslado al Aeropuerto Internacional de Shanghái Hongqiao. Fin del viaje — hasta la próxima aventura.
Este itinerario es 100% personalizable: fechas, ritmo, hoteles y experiencias a tu medida.
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